Nº 37: Historia de la canción aurora

El Chasqui Nº 37
Córdoba, 22 de mayo de 2010
Año del Bicentenario
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Sobre cómo una ópera italiana se volvió en “Saludo a la Bandera”
Fuente: Revista del Teatro Colón de Buenos Aires

La ópera “Aurora” fue encargada a Héctor Panizza por el gobierno argentino en 1906.
Inspirada en un trágico hecho de la historia local –narrado en un relato de Héctor Cipriano Quesada y Luigi Illica- fue compuesta por el autor en su departamento de Milán y lleva el nombre de la protagonista femenina, quien simboliza el nacimiento de la Nación Argentina.

La ópera está fuertemente influenciada por la cultura italiana, por cuanto Panizza -hijo de italianos- concurrió al Real Conservatorio de Milán (que hoy lleva el nombre de Giuseppe Verdi), y además porque Illica, uno de los autores del texto, fue un reconocido libretista de Giacomo Puccini.

La parte instrumental fue completada en Londres, pero, en ocasión del debut, los cantantes fueron italianos, Cesare Assanti, Amedeo Bassi, Giuseppe La Puma y Titta Ruffo, quienes llegaron a la Argentina desde Génova.

“Aurora” fue representada por primera vez el 5 de septiembre de 1908 en el Teatro Colón de Buenos Aires, inaugurado ese mismo año.

En aquel histórico momento, mientras se alzaba el telón, en un profundo clima emotivo, todos los presentes escucharon la voz del tenor Amedeo Bassi, quien moduló el aria en italiano:

Alta pel cielo, un’aquila guerriera,
ardita s’erge in volo trionfale.
Ha un’ala azzurra, del color del mare,
ha un’ala azzurra, del color del cielo.

Così nell’alta aurora irradiale,
il rostro d’or punta di freccia appare,
porpora il teso collo e forma stelo,
l’ali son drappo e l’aquila è bandiera.

È la bandiera del Paese mio,
nata dal sole; e ce l’ha data Iddio!

El público quedó tan impresionado con el coro –la que luego sería la canción "Saludo a la Bandera"- que pidió al tenor que repitiera el aria, un hecho pocas veces visto en el siglo de vida del Teatro Colón.

El melodrama se desarrolla en la ciudad de Córdoba, en el interior de la Argentina, en mayo de 1810.

A un convento de la Compañía de Jesús llega un cesto de flores que un fiel devoto envía a la Virgen de los Dolores. En el cesto hay también un mensaje clandestino, enviado desde Buenos Aires: “Muchachos: saluden a la Aurora! Ella brilla triunfal en el límpido cielo de la Patria! Empieza la lucha por la Independencia!”

Un joven patriota, Mariano, estudiante del seminario, se enamora de Aurora, la hija de un jefe del ejército realista. Es tomado preso y sometido a un consejo de guerra que lo condena a muerte por traición. Los amantes consiguen escapar, pero la historia termina trágicamente al clarear el día, cuando Aurora cae herida mortalmente por el fuego de las armas de las tropas de su padre.
Antes de morir en brazos de su amado dice:
“Mirad, es la aurora. Dios la escribe en el cielo con el sol y en la tierra con su sangre”.

Y Mariano responde:
“Te amaré por toda la eternidad, porque el cielo es Aurora, y es Aurora de la Patria!”.

Héctor Panizza (1875-1967)

Si bien se notan algunos errores históricos,-los jesuitas fueron expulsados antes de 1810 y la bandera no fue creada hasta 1812- permanece de todas maneras el gran valor artístico de la ópera, al cual se agrega la dimensión afectiva y el profundo significado cultural que la han convertido en patrimonio de la argentinidad.

“Aurora” fue representada en numerosas temporadas, siempre con gran éxito, pero su definitiva consagración popular se produjo con la traducción al español, a 35 años de su estreno. Y ello no obstante las dificultades encontradas para conservar la métrica y la melodía del aria, de cuyos arreglos se ocuparon Angelo Pettita (un italiano con muy buen conocimiento del idioma español) y José Quesada (hijo de uno de los autores).

La nueva versión fue presentada en la noche de gala del 9 de julio de 1945, en un sugestivo marco de público y con la presencia de las máximas autoridades argentinas de entonces, el presidente Edelmiro J. Farrel y el vicepresidente, coronel Juan Domingo Perón.

Desde entonces y mediante un decreto gubernamental, se estableció que el aria de “Aurora”, con el nombre de “Saludo a la Bandera”, convirtiese en canción a la bandera y fuese de interpretación obligatoria en los actos oficiales y en todas las escuelas al momento de izarse la misma.

No obstante la denominación oficial de “Saludo a la Bandera” es conocida por todos como “Aurora”, la canción que millones de niños y muchachos entonan y entonaron cada mañana en las escuelas.

También los adultos conservan entre sus más bellos recuerdos aquellos versos inolvidables que dicen:

Alta en el cielo un aguila guerrera,
audaz se eleva en vuelo triunfal.
Azul un ala, del color del cielo,
azul un ala, del color del mar.
Así en el alta aurora irradial,
punta de flecha el áureo rostro imita,
y forma estela al purpurado cuello.
El ala es paño, el águila es bandera.
Es la bandera de la Patria mía,
del sol nacida, que me ha dado Dios.

El éxito de las representaciones de “Aurora” no reconoce épocas.
Desde 1999, el tenor argentino Darío Volonté ofrece su voz para interpretar a Mariano.
El 2 de abril de 2002, en ocasión de la conmemoración por los combatientes de las Islas Malvinas –cuando el Colón alzó el telón para honrar a los caídos-, en un clima de gran emoción y participación popular Volonté cerró aquella memorable noche en su doble condición de tenor y sobreviviente del hundimiento del crucero “General Belgrano”.

3 comentarios:

Josefina dijo...

Gracvias por tan linda historia que confieso no conocía. ¡Y qué emoción el Saludo a la Bandera cantado por el sobreviviente de la Guerra de las Malvinas, Darío Volonté!

guardapalabras dijo...

Muy hermosa historia, una excelsa pincelada en el rico y nutrido cuadro de nuestra historia Nacional, con otro aporte destacado del corazón itálico de nuestra nacionalidad.

Fabiela Meneghini dijo...

¡Gracias por tus palabras, Guardapalabras! Desde el centro de la Patria (Córdoba), va un saludo agradecido y cordial.