Nº 24: El legado de Don Carlos

El Chasqui
Córdoba, 14 de febrero de 2009
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El legado de Don Carlos
En memoria de Don Carlos Abascal,
en símbolo de compromiso vocacional
y dedicado a nuestra Generación que está entre 20 y 30.

por Héctor Uriel Rodríguez Sánchez

En un artículo que escribí hace unos años, llamado "Dolor de Parto", describía la situación del país y la incongruencia observada luego de 7 años en la generación de "la gente buena" que asumió el poder en el año 2000 y que al "sistematizarse" perdió el ideal (…y las formas, y los escrúpulos y…) que le impulsó a buscar y finalmente alcanzar el poder, cambiándolo por "un plato de lentejas" analogía a la permanencia en el Sistema a cualquier costo.

Hablaba de cómo una buena parte de esta generación, originalmente buena para México, había cumplido su papel histórico aún cuando luego de un tiempo sucumbió al entregarse al enemigo que combatía llamado "Sistema" y la comparaba con la primera línea de infantería de cualquier ejército que normalmente se pierde en la guerra.

Diría Josemaría Escrivá; fundador del Opus Dei que "La reja que rotura y abre surco no ve la semilla ni el fruto". Esto es en el caso de Don Carlos María Abascal un, espero, exacto epitafio.
De esa decepcionante generación se aparta este católico, hombre, padre y esposo amante de México. Y se aparta porque se acerca al cielo en lugar de aferrarse al suelo.

Y decía en aquel artículo con voz quisiera profética aunque en realidad rabiosa que "una nueva generación vendría, con 3 poderosas armas; la juventud, el ideal y la experiencia aprendida de su mal ejemplo" (el de la generación adulta en el poder 2000-2007). Hoy corrijo esta última "arma" y confieso que en aquel momento no había visto ningún ejemplo a seguir sino por el contrario ejemplos a no seguir, pero más fue por desatención al hoy difunto Carlos que por la falta de méritos de éste.

Pocas posibilidades había con ese error de que ocurriera lo que mencionaba al final del artículo: "ver nacer el nuevo México y hacer realidad el antiguo sueño, siempre y cuando los que estamos dispuestos a conseguirlo, mantengamos la vista en el ideal, la rabia no nos ciegue, la soberbia no nos inunde y la adversidad no nos derrumbe". No podríamos hacer esto sólo sabiendo qué no hacer.

El legado de Don Carlos es el ejemplo y camino a continuar para quienes hoy participamos en Política. Es haber explorado el desconocido camino del éxito del Católico Mexicano en la Política conseguido a razón de ser católico y hacer catolicismo congruente sin penas y con delicioso descaro. Y éste es sin duda el más espantoso miedo de los detractores de Don Carlos; que los jóvenes políticos nos demos cuenta que en su vida de fe y testimonio está la clave y nos atrevamos a imitarle.

Porque si de Dios lo es todo también lo es el gobierno, porque al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, pero el César es de Dios.

Porque laicismo es distinto a antirreligioso, porque la realidad social y política es ante todo realidad humana y la realidad humana está compuesta de cuerpo y espíritu, porque no podemos dejar nuestras creencias a la entrada del congreso como se deja el saco y el sombrero al entrar a una fiesta y éstas no tienen porque impedirnos alcanzar acuerdos, porque la cruz de Cristo bien vale la propia cruz y porque su muerte bien vale la nuestra viviendo por él y para él.

Porque el ideal no se rompe ni la verdad deja de serlo cuando nos llaman fanáticos, porque es mejor para la conciencia la acción errónea con recta intención que la omisión con intención de cobardía. Porque hace casi 2000 años salimos de las catacumbas y nadie puede ni debe volver a encerrarnos.

Porque a los tibios el señor los vomita y a los fariseos les llama sepulcros blanqueados, porque la verdad nos hará libres y Él es el Camino la Verdad y la Vida, porque ya hay demasiados "jóvenes ricos" incapaces de dejar todo y seguirlo, porque ya comimos suficientes lentejas y el gallo puede cantar por tercera vez.

Porque la conciencia es la voz de Dios y la salvación de nuestra alma la esperanza para lo único que tenemos cierto en esta vida que es nuestra muerte.

Por eso, hay que llevar a la acción política las 3 armas, la juventud, el ideal y la experiencia aprendida de su buen ejemplo, para ver nacer al México triunfante y dejar a Don Carlos contemplar desde las estrellas junto con Cristo y su Madre cómo su tierra predilecta, la del Tepeyac y del Cubilete en conmemoración a los 500 años de Guadalupe en poco más de 20 años es capaz de dar el fruto para el que Don Carlos y otros tantos santos políticos mexicanos roturaron y abrieron el Surco.

¡Gracias Don Carlos!, tu vida se convertirá en nuestra hoja de ruta, tu ejemplo en nuestro aliciente y tu fe en nuestra luz, porque tu Madre, María, es nuestra madre también, porque Tu Cristo es nuestro Cristo y tu misa y rosario diarios de ahora en adelante deberán ser nuestro desayuno. Porque sin miedo portaremos nuestra cruz y llenos de alegría tendremos en nuestra oficina la bandera de nuestro México, la foto de nuestros hijos, la foto de nuestros padres y en un lugar privilegiado las imágenes de Nuestra Madre y de Nuestro Rey.

Porque si ha de haber una generación que haga triunfar en México la Cultura de la Vida, deberá como en el tiempo de los primeros cristianos ser absolutamente eficaz y decirse de ella "mirad cómo se aman", deberá vencer el miedo, deberá obligarse a la congruencia para la supervivencia siendo deliciosa y descaradamente católica.

13 de febrero de 2009

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